Urbanización, industrialización, ciencia, tecnología, y sociedad.


27 de noviembre de 2020

 

 Autor:     José A. Pacheco S.  

 Título :    La armonía entre la industrialización

                  y el desarrollo social: 

                         un desafío latinoamericano




La armonía entre la industrialización y el desarrollo social: un desafío latinoamericano

 

 

Los desarrollos científicos y tecnológicos han transformado continuamente a la sociedad mejorando sus condiciones de vida.  La aplicación de la ciencia y el uso de la tecnología en los procesos productivos han dado origen a la  industrialización.  Los principales agentes de la industrialización son las empresas, las cuales realizan el proceso productivo que transforma las materias primas en bienes y servicios que utiliza la sociedad, haciendo posible su desarrollo.  La comercialización de esos bienes y servicios genera riqueza a las empresas.  Ahora, en el proceso del desarrollo social el Estado cumple un importante papel,  pues, este tiene entre sus misiones la de asegurar el bienestar de sus ciudadanos,  para lo cual es necesario reunir ingresos a través de las contribuciones.  Una buena parte de esas contribuciones proviene de las empresas.  Melcher afirma que "la distribución del ingreso ... depende del Estado y de la sociedad, receptores de esos dineros"[1] Entonces, para cumplir su misión, el Estado genera un proceso de redistribución de la riqueza cuya cobertura debe beneficiar, en principio, a las clases inferiores de una sociedad, las cuales no podrían alcanzar una buena cobertura con sus propios ingresos. 

 

En ese orden de ideas, el objetivo de este ensayo se enfoca en examinar algunas de  las razones por las cuales en algunas sociedades las experiencias de  industrialización no han conseguido lograr un desarrollo social completo.  Para cumplir con este objetivo se hace un análisis de algunos hechos correspondientes a la experiencia de industrialización ocurrida en Venezuela. 

 

Analizando la experiencia venezolana, podemos observar una serie de factores que pueden permitir el establecimiento de una relación entre el proceso de industrialización y el desarrollo social en Latinoamérica.  Melcher[2] hace un análisis  de ese proceso ubicando sus inicios a comienzos de la década de 1950, y caracterizándose por haber contribuido en sus orígenes a mejorar la calidad de vida e infraestructura del país gracias a los ingresos provenientes de la explotación industrial y comercial de su principal recurso natural:  el petróleo.  Se nacionalizó la industria petrolera y se crearon importantes instituciones de carácter investigativo, cuyo objetivo era el desarrollo de actividades científicas que contribuyeran de manera local en el proceso de industrialización del país.  El más representativo fue el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas IVIC, creado en 1959 por el gobierno y recibiendo como misión "... la investigación fundamental y aplicada en las diversas ramas de las ciencias ... y (servir) de centro de capacitación avanzada y de consulta en esas ramas..."[3]

 

Así, el país vivió una década de bonanza petrolera y extraordinaria prosperidad; pero en 1983 las importaciones y la deuda externa eran altísimas.  A manera de síntesis de la nueva situación, resultan interesantes las siguientes ideas de Lewis Pérez:

 

Con el"boom" petrolero de los años setenta y ochenta, se inicia, en propiedad, la etapa rentista de la economía venezolana contemporánea. Desde entonces incurrimos en la perniciosa creencia de que el desarrollo petrolero era en sí mismo desarrollo económico y social, y pusimos a depender del mismo al resto de la economía, por lo cual la actividad económica no petrolera que representa el 80% del PIB se ha hecho más ineficiente y, en esa medida, nos hemos sumido en una profunda crisis no sólo económica, sino fundamentalmente social.

Paradójicamente, en la medida en que hemos obtenido un mayor flujo de divisas porque exportamos más petróleo o aumentan sus precios, nuestra sociedad se ha empobrecido, situación que no es culpa del petróleo, sino de la práctica rentista gubernamental y privada[4].

 

Vessuri[5] dice que a pesar de la nacionalización de la industria del petróleo, una serie de problemas estructurales se intensificaron.  Entre esos problemas menciona que en algún momento, el índice de pobreza fue casi del 60% y  presentándose una seria deficiencia en el tejido socio-institucional. Vessuri[6] también afirma que la fracasada democracia representativa comenzó a excluir un creciente número de personas, generándose decaimiento institucional, estancamiento económico y regresión social, dando lugar a un incremento en las expresiones de resentimiento.  En medio de toda esta situación es interesante observar la importancia que ganaban los institutos de investigación en la sociedad, sobre el IVIC se decía: "su prestigio se extendió ampliamente  calando hondo en el imaginario de la sociedad venezolana, pues sirvió de símbolo para los logros de valor universal que podía alcanzar la ciudadanía.  El supuesto de que una actividad de investigación bien organizada continuaría al desarrollo económico aparecía incuestionado desde el inicio"[7]

 

Se observan varias situaciones.  Por un lado, un incremento del reconocimiento social al desarrollo de actividades investigativas. De otro lado, una creciente prosperidad económica del Estado y su industria petrolera enfrentada a una grave situación socioeconómica manifestada principalmente por un alto índice de pobreza y crisis en las instituciones.  Pareciera entonces que se hubiese presentado alguna "desconexión" entre el Estado y su sociedad ¿Cuál fue la razón de este fenómeno? 

 

Varios autores han intentado precisar esa respuesta.  Vessuri[8] menciona que con respecto al Estado que este, a pesar de ser aparentemente poderoso,  sufre de dos condiciones limitantes: una limitada capacidad para administrar los crecientes recursos financieros, y una limitada capacidad administrativa para diseñar y ejecutar planes adecuados, agravados por una serie de conflictos políticos y sociales.  Según palabras de Vessuri[9], Pérez Alfonso ha identificado el problema principal como la expansión de la corporación pública en detrimento del interés nacional. 

             

Observamos un factor común y es que las responsabilidades recaen en "una practica rentista gubernamental y privada" junto con una "fracasada democracia representativa".  En ambos casos observamos un actor fundamental, y es el Estado, porque este efectúa una política rentista gubernamental que lo hace fracasar socialmente.  También se observa una practica rentista a cargo del sector privado lo cual hace pensar que los ingresos económicos derivados de las industrias, aunque contribuyen a su fortalecimiento y retroalimentación, no contribuyen al desarrollo social general de la mayoría de la población y agravado por la poca capacidad administrativa del Estado; la creación de grandes institutos de investigación y desarrollo como el IVIC, no se compensa con la elevación de la calidad de vida de la mayoría de la población venezolana, a pesar de obtener reconocimiento y prestigio social. 

 

Cada nación latinoamericana tiene su propio contexto social y económico según sus particularidades históricas.  Sin embargo, todas ellas han mantenido algo en común y es que a diferencia de los países europeos en donde el proceso de industrialización ha estado acompañado de un gran desarrollo social, en América Latina el desarrollo social no ha tenido una gran cobertura.  Lo ocurrido en Venezuela vislumbra características generales y repetitivas de esa situación en Latinoamérica, por lo tanto,  la experiencia venezolana puede ser una buena guía para comprender la realidad latinoamericana.  A la luz de esas experiencias se pueden sintetizar varias ideas.  Una de ellas es que las innovaciones tecnológicas y las investigaciones industriales solo tienen sentido si ellas se ajustan al desarrollo de las grandes metas sociales nacionales y no únicamente a las metas económicas particulares.  No basta entonces concentrar los esfuerzos al desarrollo de actividades científicas que permitan el crecimiento económico de las industrias,  también es necesario concentrarse en la implementación de eficientes cadenas y redes sociales que permitan que los beneficios económicos lleguen realmente a la población. Los grandes esfuerzos de los gobiernos deben estar orientados en hacer que los beneficios económicos provenientes de la comercialización de productos industriales representativos de la economía de una nación lleguen a todos, especialmente a aquellas gentes que sufren la pobreza y bajas condiciones de vida.  El actuar político debe caracterizarse básicamente por:  i) impulso y apoyo a las actividades científicas que permitan un desarrollo tecnológico e industrial en el ámbito local (universidades institutos, empresas); ii) eficientes programas políticos y administrativos que permitan conectar lo anterior con la realidad social y económica del país.  Con respecto a lo primero, es importante destacar la función que deben adelantar los institutos de investigación;  Vessuri nos dice que "Dentro de la institución [refiriéndose a instituciones de investigación y desarrollo] podrá  haber planificación institucional, se podrán definir las primeras estrategias, pero sólo podrán tener  sentido  en la medida que lo hagan en función de los grandes objetivos de desarrollo del país"[10].  ¿De que sirve impulsar el crecimiento de nuestras empresas y centros de investigación si ellos no contribuyen  al desarrollo social económico del país en general y solo contribuyen a mejoramiento social y económico de algunos sectores sociales, marginando a la gran mayoría de la población de los beneficios económicos generados por esas empresas?  Es necesario entender primero nuestros problemas sociales para poder sacar partido de la industrialización y las actividades científicas en nuestra sociedad.  Estas tienen sentido solo cuando la sociedad puede elevar sus condiciones de vida y no cuando a raíz de ellas se frena el desarrollo social.  La puesta en marcha de una estrategia en América Latina que integre el desarrollo social y el desarrollo económico sustentable impulsado por la industrialización,  ha sido y seguirá siendo un gran reto para naciones latinoamericanas, un verdadero desafío.

 

 


 

 

BIBLIOGRAFíA

 

GOMEZ B, Hernando.  37 modos de hacer ciencia en América Latina. Bogotá : Tercer Mundo Editores, 1997.

 

MELCHER, Dorothea.  La industrialización de Venezuela [en línea].  Mérida (Venezuela) : Universidad de los Andes.  Disponible en Internet: http://iies.faces.ula.ve/Revista/Articulos/Revista_10/Pdf/Rev10Melcher.pdf

 

PEREZ, Lewis.  Desafíos del desarrollo social en Venezuela [en línea].  Disponible en Internet: http://www.geocities.com/CapitolHill/Parliament/1152/lewis/documentos/social.html

 

VESSURI, Hebe.  History of science and policy implications in a developing country setting (manuscrito).

 

 



[1] MELCHER, Dorothea.  La industrialización de Venezuela [en línea].  En: Revista Economía Nº 10.  Mérida (Venezuela) : Universidad de los Andes.  Disponible en Internet : <iies.faces.ula.ve/Revista/Articulos/Revista_10/Pdf/Rev10Melcher.pdf>

[2] Ibid, p 70.

[3] VESSURI, Hebe.  El instituto venezolano de investigaciones científicas (IVIC).  En : GOMEZ B, Hernando.  37 modos de hacer ciencia en América Latina. Bogotá : Tercer Mundo Editores, Colciencias, 1997.   p 8.

[4] PEREZ, Lewis.  Desafíos del desarrollo social en Venezuela [en línea].  Disponible en Internet: <http://www.geocities.com/CapitolHill/Parliament/1152/lewis/documentos/social.html>

[5] VESSURI, Hebe.  History of science and policy implications in a developing country setting (manuscrito).  p 2.

[6] Ibid, p 4.

[7] VESSURI, Hebe.  El instituto venezolano de investigaciones científicas (IVIC).  Op cit, p 8.

[8] VESSURI, Hebe.  History of science and policy implications in a developing country setting (manuscrito). Op cit, p 3.

[9] Ibid, p 5.

[10] VESSURI, Hebe.  El Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV).  En : GOMEZ B, Hernando.  Op cit., p 46